VIVIR EN SUEÑOSAutor: P. Calderón de la Barca. Versión y dirección: E. Caballero. Escenografía: J. L. Raymond. Vestuario: C. A. Willmer. Reparto: I. Rikarte, R. Barea, C. del Valle, J. Machín, K. Garantivá, J. L. Esteban, P. Ochoa, J. Basanta, J. Barranco... Teatro Pavón. Madrid. ★★★
Un suspiro separa lo fingido de lo verdadero. De esto sabe el teatro, arte de la representación: soñamos un momento y... ¿despertamos? Los protagonistas de «En la vida todo es verdad y todo mentira» se debaten en un dilema que hermana –y no es lo único– a este texto de Calderón de la Barca recuperado por la Compañía Nacional de Teatro Clásico con «La vida es sueño». Heraclio y Leonido –estupendos Iñaki Rikarte y Jorge Machín, poderosos seres asilvestrados– se han criado en una gruta, aunque al tirano Focas le llevará toda la obra averiguar cuál es su hijo.
Experto en textos y repartos, Ernesto Caballero imprime un ritmo ágil e inteligente a acción y verso, y hace comprensible un texto tan denso como hermoso. Pero no acierta en la estética: los figurines de Curt Allen Willmer son un disparate de cueros, plumas y faldas a lo loco. Salvo en un pasaje, que es además el cénit dramático: llevados los protagonistas por embrujo a un castillo onírico, Willmer y Caballero deslumbran en tonos de un blanco polar y nos plantan en Ascot con descaro. Al margen, lo mejor está en el reparto: los criados de Paco Ochoa y Jorge Basanta, el imponente rey de Trinacria de Ramón Barea, y, sobre todo, la calidad y matices de la Cintia de Carmen del Valle.
Foto: Ceferino López
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