SHAKESPEARE EMBRUJADO
Autor, director y protagonista: Rafael Álvarez «El
Brujo». Violinista: Javier Alejano. Iluminación: Miguel Ángel Camacho.
Teatro Cofidis. Madrid. ★★★★
¿Y las mujeres prometidas? Bueno, no se tomen los títulos del Brujo muy en serio. Son, más que nada, un punto de partida. Aquí, claro, aparecen algunas. Su selección, discutible, no deja de ser un curiosa y válida, en tanto que son personajes esenciales, mujeres inteligentes, vivaces y de versos memorables. Está Julieta, claro, pero también la Rosalinda de «Como gustéis», su tocaya de «Trabajos de amor perdidos» y la Catalina de «La fierecilla domada», con la que el actor reivindica un cierto feminismo aunque le pese al feminismo.
Pero El Brujo, ante todo, salta, marea la perdiz, canturrea, vuela y se pierde por los cerros de Úbeda en una ceremonia teatral en la que es gran maestro, sacerdote, narrador, historiador, sátiro y cronista de la vida contemporánea, arreando correctivos a izquierda y derecha, y hasta al Rey, por no ir al teatro. Todo, con ese hacer tan suyo que arranca carcajadas y conquista la complicidad del público, un «show» que es ya marca registrada. Es una pena que a veces parezca que lleva quince años haciendo el mismo montaje, porque algunos, como éste, son soberbios.
Foto: El Brujo,en pleno ritual shakespeariano (Foto: Smedia)

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