NI SUSTO, NI MUERTE
Autor: Enrique Jardiel-Poncela. Director: Ignacio García. Reparto: Pepe
Viyuela, Juan Carlos Talavera, Abigail Tomey, Paloma Paso Jardiel... Teatro Fernán-Gómez. Madrid.
★★
Contra el tópico extendido entre parte del panorama teatral, por
intereses espurios o prejuicios ideológicos, de que el teatro de Jardiel
Poncela, como el de Mihura, es parte de esa «caspa» identificada con
una España antigua, el mejor argumentario reside en la modernidad y la
puesta al día de sus escenificaciones. A la contra, el peor enemigo de
Jardiel es el Jardiel de siempre. No me entiendan mal: este clásico del
siglo XX que Ignacio García ha rescatado, «Los habitantes de la casa deshabitada», un vodevil cómico con una trasfondo de terror, al estilo
de las películas de Abbot y Costello –aunque haya truco al final–, tiene
cierto aire de tebeo gamberro en su concepción escenográfica.
Sin
embargo, ni en ese código se libra de la sospecha del cartónpiedra. En
el resto, en su forma de entender el terreno actoral, así como en el
respeto al texto, es un montaje visto mil veces antes. No siempre es
necesario adaptar, pero aquí sobran pasajes que ralentizan el ritmo, por
muy Jardiel que sea. En cuanto al reparto, queda mucho por trabajar,
con la salvedad de Pepe Viyuela, que le saca jugo con apenas una mirada a
cada frase de su chófer jocoso
Foto: Pepe Viyuela y Paloma Paso Jardiel, en la obra (Foto de Javier Naval)

Recuerdo la actuación de José Sazatornil, Saza, hace ya unos años en el Teatro Español, y fue tan magnífica que ahora me parece que no puedo ver a Pepé Viyuela, que por bien que lo haga, me va a dececpiconar.
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