JUEGOS SIN PRELIMINARES
Autor: Paco Bezerra, a
partir del anónimo «L’École des filles», y de «Ragionamenti». Director:
L. Luque. Reparto: M. Adánez, C. Marcos. Soprano: R. Miranda.
Violagambista: S. Alegre.Teatro Bellas Artes. Madrid. ★★★
Las llamas casi acabaron en
1655 con el libertino anónimo «L’Ecole des filles», atribuido a Michel
Millot. Hoy, por fortuna, sus diálogos explícitos y la defensa del
erotismo femenino como vía a una vida más libre ya no son escandalosos.
La cuestión ahora es otra: ¿existen adolescentes tan ingenuas que no
sepan cómo se hacen los niños? Sorprende que un autor emergente y con
talento como es Paco Bezerra, quien adapta textos de Millot y Aretino,
no haya aportado más a un juguete nacido desde la subversión y, por
tanto, poco sutil. No le faltan momentos divertidos, pero sí progresión
dramática y profundidad. Es un manual de sexología feminista, un polvo
brusco sin presentaciones ni preliminares: Susanne, maestra de Fanchon
en anatomía y sexualidad, es un elefante en una cacharrería, y el
entusiasmo de la doncella, convertida de un plumazo en amante
experimentada y experimental, invita a la sonrisa escéptica.
Nada que objetar por otro lado al cuidado trabajo de dirección: Luis Luque demuestra buen gusto y talento al incorporar un dúo barroco, soprano y violagambista, en un escenario sobrio, apenas un cortinaje rojo, unos cojines y una bañera, y repartir a las actrices por cada centímetro del escenario con ritmo. Cristina Marcos, aunque muy correcta como Susanne, podría haberle sacado más jugo a una viuda que está ya de vuelta y que pide algo más de picardía. A su lado, María Adánez brilla y suma otro gran papel a su carrera como la virginal Fanchon, que acabará espabilando demasiado.
Nada que objetar por otro lado al cuidado trabajo de dirección: Luis Luque demuestra buen gusto y talento al incorporar un dúo barroco, soprano y violagambista, en un escenario sobrio, apenas un cortinaje rojo, unos cojines y una bañera, y repartir a las actrices por cada centímetro del escenario con ritmo. Cristina Marcos, aunque muy correcta como Susanne, podría haberle sacado más jugo a una viuda que está ya de vuelta y que pide algo más de picardía. A su lado, María Adánez brilla y suma otro gran papel a su carrera como la virginal Fanchon, que acabará espabilando demasiado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario